martes, 1 de julio de 2014

Llevo lo norteño en la palabra [entrevista a Isadora Montelongo]




Llegué a los libros de Isadora Montelongo (Monterrey, 1988) gracias a Alí Rendón, que me recomendó leerla hace un par de meses (La gualdra, 143). Tras platicar intermitentemente con ella en Facebook y convenir que me mandara su más reciente novela Las chicas sólo quieren plástico (Plaza y Janés, 2012), descubrí a una narradora que explora con humor algunas veces ácido, otras tantas tierno, el tema del sexo y la forma en que lo comprenden y realizan un grupo de amigas de clase media alta, en una ciudad que bien podría ser Nuevo León.
Si alguna vez pensamos que no existe historia más cruel que la de la mujer que no suelta prenda, por más enamorada, solícita y cariñosa que sea, como en “La mujer que no”, de Jorge Ibargüengoitia, en Las chicas sólo quieren plástico Isadora gira la tuerca del deseo carnal y, con una prosa accesible, lo traslada a la experiencia femenina para hacernos reflexionar: si el amor es una invención de la sociedad para vivir en armonía, ¿por qué no ver al sexo, en todas sus manifestaciones, como el vehículo más apto para encontrarnos continuamente con el otro? 
Pues Las chicas... conocen mucho mejor que los hombres los placeres carnales, la amistad y las bondades de las casas donde se arrenda el buen sexo por dinero. Y ante ello están dispuestas, con todo y dildos comprados por eBay, a desvirgar a aquellos que aspiran a tener relaciones sexuales sólo después del matrimonio. 

 Joel Flores.- De las trece entrevistas que he hecho hasta ahora, sólo tres han sido a mujeres. Pareciera que el oficio de la escritura es más una elección masculina que femenina. Sin embargo, una nota escrita por Antonio Ramos Revillas (“Generación ausente”, 2014) sobre la reciente producción literaria en Nuevo León nos revela que allá son más las escritoras que los escritores. Me gustaría que nos hablaras sobre esto y sobre cómo ha sido tu formación en Monterrey, ¿empezaste en talleres literarios o de forma autodidacta?, ¿qué es escribir desde el Norte para ti?
Isadora Montelongo.- Jamás he tenido una brújula para poder posicionarme en el Norte o en determinado territorio, sin embargo, lo norteño sé que lo llevo en la palabra. Empecé en esto de las letrillas como una niña lectora muy curiosa de las revistas de historias gráficas. Recuerdo mucho la revista Duda: lo Increíble es la Verdad de la editorial Posada, esa revista tenía historias de ciencia ficción que encarrilaron mi imaginación, la capacidad de invención y la creatividad infantil, haciendo que escribiera los primeros charquitos de letras.
Luego en la adolescencia tuve otro estallido de escritura, la inconformidad me persiguió por mucho tiempo, al igual que en los primeros inicios de la primera etapa de la adultez, donde supongo me encuentro curiosa, inconforme, pero tranquila sin ninguna prisa, escribiendo un poco más o borrando un poco menos (o al revés), acompañándome también de otros y otras colegas en talleres, en charlas, en libros, en la camaradería que me conduce a saber que el Norte empieza a pintar clarito las fronteras con su ejército de letras, tal vez unos desde el lenguaje, otros desde la anécdota, otros más desde el género, pero todos desde el acto de la escritura. Porque escribir aquí en el Norte o allá en el Sur o en el Centro o del otro lado del Atlántico, es rifarse todo para que lo escrito sea leído por alguien más, mucho más generoso que uno.

JF.- Detrás de toda novela hay una historia. ¿Cómo se creó Las chicas...?, ¿cuánto tiempo tardaste en escribirla? ¿Cómo nace este pasaje que las dimensiona por entero: “esas éramos nosotras… las chicas plástico, las nuevas mujeres, las que alimentan a una cuantía de gatos en sus departamentos, mientras compran dildos por eBay, chicas que desean tener una familia o esposos acomedidos o hijos bien portados?   
IM.- Las chicas sólo quieren plástico nace por una oportunidad de colocar una novela digerible para un público de digestión rápida y voraz. Una novela de pedido que se convierte en una novela que pide carne, esa carne que muestra a un determinado tipo de mujer quien vive feroz, atraída por lo inmediato, por el instinto y que abre un nuevo panorama para mí como autora. Porque en primer lugar, sufrí al escribir esta novela, sufrí porque al escribir uno se mete en lo humano, en los personajes que parecen una forma irrecuperable de lo falaz; y sin embargo muestran su lado más contradictorio y común. Las chicas es una novela que jamás pensé escribir por las razones secundarias que la rodearon como: el corto tiempo que tenía para escribirla (por el contrato con la editorial), los borradores y borradores que por autoexigencia reescribí y reescribí, como el último que no fue el que salió publicado, etc. Las chicas... lo que menos tiene de plástico es el proceso de escritura que se vuelve oro (que nos hace aprender mucho) y que los autores remembramos con cada proceso de cada uno de nuestros textos.

JF.- El sexo es el tema medular de tu novela. El discurso de Ayelén, la protagonista, y el de sus amigas, está urdido por un anhelo carnal latente. Ven el sexo como el placer inmediato, dominio y hasta sabotaje. Algunas entregan su cuerpo a cambio de bondades económicas, otras de forma pasajera por temor a enamorarse, otras porque es la mejor forma de sentirse parte de algo, otras por competencia y deporte. En el fondo de este deseo carnal, sin embargo, se asoma un anhelo elemental: se entregan con la carne y los fluidos porque en realidad desean formar una pareja, un matrimonio, una familia. ¿Somos una generación que oculta sus ganas de compromiso debajo de una máscara hambrienta de carne por temor a que la rechacen?    
IM.- Alguna vez hablando con un amigo, comentamos que existe mucha diversidad en cuanto a la unión amorosa o a la elección de pareja o no permanecer soltero. El acto sexual, creo que cada quien lo vive según sus patologías. Si la sociedad comienza a desarrollar diferentes tipos de sociedades amorosas o políticas amorosas, es porque tiene algo, pero no sabría definirlo como un miedo, porque el miedo o temor al rechazo es algo que no creo que se pueda desarrollar a niveles mundiales, más bien diría que las formas de actuar globalizadas de pareja, han ido permitiendo una pluralidad amorosa, un intercambio de pareja, una libertad que no supone límites para con lo establecido.

JF.- En pláticas anteriores, he notado que eres una de las escritoras con una sólida formación académica. Detrás de la narradora hay una teórica literaria. Sin embargo, en tu novela te sacudes ese conocimiento y nos entregas un discurso ligero, no elitista, apto para dar a todo tipo de lectores. Pareciera que Las chicas... se escribieron pensando en todo público.  ¿Desde un principio se pensó así la novela o conforme se fue escribiendo optaste por este tipo de discurso?
IM.- Sí, la novela tenía que entrar en estándares más ligeros, rápidos y sexuales. Pero obviamente, la última lectura la tienen los lectores de quienes fui aprendiendo que la teoría literaria no hace novelas, las estudia.
JF.- Cambiemos de dinámica. Nombraré una serie de palabras y tú me respondes sucintamente lo que te provoquen.

México: Tinieblas
Literatura: Verdor
Monterrey: Mi territorio
Novela: Lo que espera y da
Hombres: Muchos
Mujeres: Todas
Sexo: Vida

JF.- Las chicas... fue publicada por Plaza y Janés. Eres de las pocas escritoras de esta generación fichada, por decirlo de algún modo, por una editorial comercial. Me gustaría que nos contaras ¿cómo ha sido tu experiencia publicando con ellos?, ¿tú mandaste tu novela y te la publicaron?, ¿ellos te la pidieron y la publicaste por encargo? ¿Existen más posibilidades para los escritores jóvenes de publicar en este tipo de editoriales?
IM.- Creo que siempre hay posibilidades para los jóvenes, siempre y cuando envíen su escrito. La experiencia fue para mí muy atractiva, aprendí mucho y volvería a repetir en editorial comercial o en independiente, siempre y cuando la capacidad temeraria la tenga y vuelva a enfilarme a la lista de textos enviados para dictamen. Lo haré siempre que termine una obra que está madura y me convenza y nunca más cuando tenga una novela de pedido con pocos meses para escribirla y darle entrega. Aunque como aventura, escribir así, siempre es recordado.

JF.- Ante el avance de la literatura y sus formas de diseminarla en la Web 2.0, ¿has considerado publicar alguna vez, un e-book? ¿Crees que ahora la literatura se esté leyendo más en soporte digitales o se sigue leyendo en soporte físico?
IM.- Lo audiovisual, por ejemplo es mejor recibido por los individuos en general, los otros, los lectores.  Así que lo intentaría, porque precisamente lo digital abre paso a lo audiovisual y es la forma en que la escritura se leería, acercando a más lectores a su cobijo.  Siendo acompañados y acompañando a las nuevas generaciones digitales, deseando que la lectura de libros impresos no se vuelva una actividad marginal, sino una revolución digital.
JF.- Te leo y me pregunto si conoces y lees a los de tu generación o prefieres a los clásicos, aquellas voces que perduran y nos llegan como ecos a nuestro presente.
IM.- Ambos, los clásicos por ser espiritualmente vivos, por trascender en el tiempo, por comernos a los lectores y obviamente nuestros colegas porque vamos siendo creadores por escribir y por leernos los unos a los otros. Recordemos que el lector también se vuelve creador cuando lee y al leer a las generaciones presentes, la escritura y lectura se recrea.

JF. ¿Qué historias crees que deban escribir los narradores nacidos durante la década del ochenta?
IM Historias que hierven el presente, el acontecimiento futuro, pasado, las inolvidables, las incontables, pero más que esas historias que deben ser contadas, las que tienen el reto  de dominar la lengua, esa que nos hace pensar mejor, para así posiblemente evitar un empobrecimiento de la cultura, del pensamiento, de la sociedad, de lo humano.

JF.- ¿En qué proyecto trabajas actualmente, otra novela, un libro de cuentos?, ¿podrías contarnos los pormenores de su trama? 
IM.- Actualmente trato de defender mi tiempo de escritura y lectura. La vida laboral que me deja pocos momentos para escribir, me ha llevado a atesorar mucho el acto de escritura y trabajo lenta, algunas veces, en ensayos sobre la educación en México, otras veces, en dos novelas tan diferentes desde sus alientos hasta sus temas, por un lado la ausencia de los seres queridos (fallecidos) tras la ola de violencia en México y por otro lado sobre el manga. El proyecto de distribuir el tiempo escribiendo es mi mayor proyecto actualmente. Letra a letra. Lucha a lucha.


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