domingo, 14 de diciembre de 2014

Taller de creación literaria y presentación de Rojo semidesierto en Morelia



El 20 de diciembre estaré en Morelia, Michoacán, dando el taller relámpago de creación literaria, en el que se trabajarán aspectos básicos de la creación del relato, como los decálogos de otros escritores, premisa argumental, estructura de la trama, la dimensión y objetivos de los personajes, la intriga y los finales abiertos y cerrados, así como los diálogos y la conversación. Es una síntesis del taller que suelo impartir en Tijuana en instituciones educativas privadas y que el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) promociona en su red nacional de Retribución Social.

El taller tendrá una duración de 7 horas. La primera parte inicia a las 10 y termina a las 14 horas. La segunda a las 16 y concluye a las 18, con posibilidades de extenderse a las 20 horas, según los trabajos presentados por los participantes. El lugar de encuentro es el Museo de Arte Contemporáneo Alfredo Zalce (MACAZ), que está en Avenida Viaducto, número 18, en el centro de la ciudad. Si necesitan mayores referencias sobre cómo llegar, consultar la siguiente página

En el mismo marco, el 19 de diciembre los escritores Víctor Solorio y Édgar Omar Avilés presentarán mi libro Rojo semidesiertodentro del XXX Viernes de Escritores Michoacanos. La cita será en el Jardín de las Rosas de Morelia, Michoacán, a las 19 horas.



El taller relámpago y la presentación de Rojo en Morelia se logra gracias a la Sociedad de Escritores Michoacanos (Semich), que me ha invitado a colaborar con ellos y que durante 4 años sus eventos culturales han destacado a nivel estatal y nacional, porque buscan la promoción del trabajo de sus escritores y la de los foráneos, para entablar un diálogo literario que derribe el imaginario localista y centralista. Esta labor ha motivado a otras organizaciones a replicar sus estrategias de logística y difusión, como el Viernes de Escritores Chiapanecos, realizado por el poeta Fernando Trejo, en el que participé el 3 de octubre en Tuxtla Gutiérrez este 2014, luego de haber impartido la conferencia "Poéticas de los 80, una serie de entrevistas a escritores de mi generación", en la III Feria Internacional del Libro, Chiapas-Centroamérica 2014.

Nos vemos en Morelia. 




miércoles, 10 de diciembre de 2014

Cierre del Taller de creación literaria




El sábado 6 de diciembre culminamos el taller de creación literaria. El tiempo se fue y yo no pude quedar más que feliz con el resultado. Trabajé con 5 personas, todas mujeres con ganas de aprender y escribir. Hacía años que no hablaba tantas horas seguidas de literatura, de la creación y de mis autores favoritos, aquellos que me formaron y fui dejando en el camino para elegir otros que de igual forma me formaron. De pronto recordé que no soy maestro de metodología de la investigación, ni lectoescritura, sino de creación literaria y a veces, muy de vez en cuando, escribo novelas y cuentos.

Es una maravilla tener interlocutores y dialogar sobre temas que te unen con el otro. En esta sesión, junto con la del sábado anterior, hablé de la importancia de las estructuras narrativas, el conocer las partes del cuento clásico y cómo se ha ido modificando, gracias al ingenio de cada autor. Expliqué, con la ayuda de las enseñanzas de John Truby, la premisa como la semilla que ayuda a planear la trama desde una idea general del cuento, hasta el sentido particular. Y puse de ejemplos las miniseries Breaking BadThe Walking Dead.

Asimismo, hablé de los personajes, su dimensión y objetivos. Empezamos con la pasividad del santo Job, desde la mirada de John Gardner, y los de Kafka en El castillo y La metamorfosis. Luego pasamos a los de Dostoievski y Coetzee. Y de pronto, tras la pregunta de una participante sobre cómo desarrollar la personalidad del protagonista junto con los acontecimientos de la trama, me vi explicando la estructura, motivos de los personajes, y objetivos generales y particulares de mi novela “Nunca más su nombre”, para responder. 

Fue así como cerré con una charla sobre el peso de la planeación sobre la improvisación, la formación sobre el desconocimiento y la disciplina sobre la indsiciplina. Aunque un escritor jamás deja de escribir, haga lo que haga mientras no está frente a la computadora, exigirse a cumplir ciertas horas luchando para culminar un proyecto literario es lo que en verdad lo hace escritor. Los premios, las becas y el reconocimiento quedan en un segundo plano. A un escritor lo hacen esas horas y sus experiencias de vida.

Fueron cuatro días grandiosos, que volverán a repetirse. Doy gracias a Instituto Altazor por el espacio y la publicidad no sólo del taller, sino también por la que hizo de los reconocimientos que mi trabajo recibió este año. El próximo seguro regresaremos con un taller más y habrá más literatura.      

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Segunda sesión del Taller de creación literaria



El sábado 22 se incorporaron más personas al taller. Todas siguen siendo mujeres, lo cual me alegra, pues durante el tiempo que he impartido clases, las mujeres siempre se muestran más responsables, comprometidas y disciplinadas ante los requerimientos del plan del curso. En esta ocasión vimos la estructura del relato, sin dejar de lado las enseñanzas que algunos decálogos de cuentistas nos han heredado. Retomamos que la literatura, como era antes con las fábulas, no se escribe para dejar un mensaje moral o educativo, sino que los narradores la escriben como si escribieran una experiencia que puede tener, según el capital de conocimientos del lector, múltiples interpretaciones y mensajes. Allí radica su riqueza.

Durante la sesión hicimos mucho énfasis en que el relato es el género que mayor concentración y planeación exige. Para aprender su estructura, hay que conocer lo que han propuesto los maestros, qué andamios narrativos suelen utilizar, cómo esconden el secreto en los intersticios de la trama, de qué forma disponen de historia 1 (la que identifica el lector en el primer plano), e historia 2 (la que se esconde debajo y nutre la tensión y la intriga entre indicios falsos o aparentemente falsos).

Del mismo modo, proyecté desde mi computadora 5 inicios de novelas y cuentos que, desde mi formación, son los más sugerentes, emotivos y contundentes, para que las participantes del taller se dieran cuenta qué tan importante es, como lo ha propuesto Cortázar, entre otros, el cómo empezar una historia, bajo que enfoque y palabras, pues en las primeras líneas nos jugamos el todo por el todo: la atención del lector, en un mundo donde la literatura light domina el mercado.

Leímos, también, “Los que sobreviven” de mi Rojosemidesierto como ejemplo del uso de historia 1 e historia 2. Y como su trama es algo tristona --ello no dejó sin comentarios e interpretaciones a las participantes-- pasamos a un cuento jocoso para romper con el paradigma de que los cuentos sólo deben ser dramáticos o tristones. Leímos “Fajecito en las pirámides” de Édgar Adrián Mora Bautista, y las talleristas no pararon de reír y de preguntar si el registro verbal, callejero, se podía meter en la literatura. A lo que concluimos que todo se puede hacer en la literatura, pues la literatura es la vida, todo depende de la técnica y herramientas para presentarla al lector como un objeto narrativo estética que busca provocar emociones.

En la siguiente sesión hablaremos de la premisa, como la semilla que puede ayudarnos a planificar una trama y las demás partes del cuento: el nudo, la intriga, el clímax, el desenlace y el abanico de finales abiertos y cerrados que existen y podemos usar. Por último leeremos un cuento de Carlos MartínBriceño y planificaremos una charla virtual con algún cuentista mexicano.

Les dejo aquí la dirección de Instituto Altazor, pues ha habido gente que me ha preguntado en redes sociales dónde se encuentra. La imagen de abajo es el mapa para llegar hasta nosotros. 






lunes, 24 de noviembre de 2014

Álvaro Enrigue será el asesor de los becarios del FONCA en 2015




La semana pasada llamé a las oficinas del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) para preguntar quién será el asesor de los becarios en categoría novela en la promoción 2014-2015, que es en la que trabajaré uno de los proyectos que inicié en enero, y me informaron que será Álvaro Enrigue, quien también fue uno de los seleccionadores durante el dictamen junto a Mario Bellatin y Eduardo Antonio Parra.

Enrigue nació en México en 1969. Es autor de la novela La muerte de un instalador, premio Joaquín Mortiz en 1996. En 2013 ganó el premio Herralde por su novela Muerte súbita, haciéndolo el cuarto escritor mexicano que es reconocido con este premio después de Sergio Pitol (1984), Juan Villoro (2004) y Daniel Sada (2008). Entre su obra destaca el libro de ensayos Valiente clase media (2013); las novelas Un samurái ve el amanecer en Acapulco (2013), Retorno a la ciudad del ligue (2013); Decencia (2011); Vidas perpendiculares (2008), El cementerio de sillas; y los libros de cuento Hipotermia (2006), y Virtudes capitales (1998). Asimismo, Enrigue ha sido maestro en creative writing en universidades de Norteamérica.

Escribir el nombre de este escritor me hace recordar mis primeros pasos como cuentista, cuando solía leer a narradores mexicanos como Enrique Serna, Francisco Hernández, Pablo Soler Frost, Amparo Dávila y Juan García Ponce. Siempre bajo la idea de que para ser un escritor hay que ser primero un gran lector. Recuerdo que los leía para conocer el género, para aprender sus fórmulas, para desmontar y montar sus estructuras, para reinventar sus inicios y finales. Pero hasta que llegó a mis manos Hipotermia de Enrigue fue que cambió mi forma de ver el cuento y, sobre todo, la composición de los libros de cuento. Entonces creía que los narradores solían escribir libros de este género como quien va acumulando experiencias en la vida. Es decir, durante un par de años escribían cuentos para colaborar en antologías y revistas –porque las novelas exigían más concentración y esfuerzo--, y al darse cuenta de que en su archivero había los suficientes como para formar un libro, se aventuraban a hacer una compilación unificada por estilo y tema, bajo un título que englobara la propuesta.

En aquel entonces era inusual para mí hallar a cuentistas que exploraran las estructuras seriadas, donde los personajes podían columpiarse y brincar de una trama a otra, donde el conflicto de un cuento terminaba convirtiéndose en el eco y recordatorio de otro que se había leído antes, donde uno y otro cuento, aunque sucedan sus historias en territorios distantes y alejados entre sí, algo termina por unirlos en un sólo camino, como la vida une y desune el destino y suerte de los seres humanos. Hipotermia me enseñó que también existen cuentistas que escriben libros con la misma energía y concentración como si escribieran novelas: cada cuento bien podría funcionar como una estructura autónoma, pero a la vez sus aristas sugieren que también es un capítulo de novela formada por otros tantos cuentos que, en suma arman un artefacto.

Estoy contento por la noticia.  



viernes, 21 de noviembre de 2014

Primera sesión del Taller de creación literaria





El sábado 15 de noviembre iniciamos el Taller de creación literaria en Instituto Altazor. Fueron muchas las personas que se inscribieron, pero pocas las que llegaron, me dicen que por el cambio de horario que hicimos. Aún así son un número suficiente para trabajar con objetivos claros y precisos, que son escribir una serie de relatos que, según su calidad, nos ayudarán a crear posibles proyectos de libros individuales. 

En esta sesión me sentí, como puede verse en la foto, bendito entre las mujeres, todas con un capital literario amplio y con hartas ganas de escribir. Prometo dar más noticias del taller pronto. Por ahora, le dejo el recordatorio: si alguien aún quiere ingresar, consulten a Educación Continua deI Instituto Altazor. Me dicen que están regalando mi libro Rojo semidesierto, a cambio del pago por la inscripción. 


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