jueves, 20 de marzo de 2014

Jorge Franco gana Premio Alfaguara de novela


En España leí uno que otro narrador colombiano, gracias a la motivación de una amiga que vivió en Cali. En una antología de cuento encontré pequeñas joyas que aún recuerdo. Allí estaban el autor de Rosario Tijeras, esa historia que conocemos más por la película que por la novela misma, y otros como Sergio Álvarez, que han escrito novelas poderosas como La lectora o 35 muertos, y Santiago Gamboa, que en su haber está El cerco de Bogotá y El síndrome de Ulises. Claro que había más, pero ahora se me escapan.

Hoy Alfaguara abre la plica e informa que Jorge Franco gana uno de los más prestigiados premios de novela de Hispanoamérica, dotado por 175,000 dólares (unos 2 millones 323,000 pesos). El dictamen lo dio un jurado compuesto por Laura Restrepo, Sergio Vila-Sanjuán, Ignacio Martínez de Pisón, Ana Cañellas, Nelleke Geel y Pilar Reyes.

Lo que me interesa destacar no es el premio, sino la temática que se premió: la violencia que resulta del narcotráfico. Hace unos días en una conferencia sobre Octavio Paz, el poeta que dictó la charla mencionaba que los escritores mexicanos nacidos durante la década de los ochenta nos colgábamos de ese tema porque es lo que está en boga, porque es lo inmediato, y porque nos cuesta pensar en otros temas. Y lo lamentable es que esa vertiente se "apapacha" con los premios.

¿Será la violencia un tema de moda, cuando la violencia siempre ha sido un tema recurrente en la historia de la literatura? A La Ilíada le escurre violencia. ¿Acaso no la urden cruentas batallas, lanzas erguidas y escudos manchados de sangre? Pasajes del Quijote rozan la violencia. ¿No es acaso el encuentro con los molinos de vientos una batalla? Verdad o mentira las palabras del poeta, cada narrativa parte de la mirada de quien la escribe. Ricardo Piglia anotó que relatar es una palabra hermana de relatividad (Respiración artificial, Anagrama). Todo depende desde qué punto vas a contar la historia y el valor que le das. Stanislavski le llamó verdad artística y decía que allí radica toda la esencia de la obra. La noticia del Premio Alfaguara me hace suponer que lo que el jurado premió no es la historia de un secuestro, sino una historia que busca presentar un secuestro desde una mirada poco común, contrapuesta a elementos literarios que modifican el significado del tema.

El acta del jurado dice que El mundo de afuera trata sobre “un desquiciado secuestro, en un ambiente progresivamente enrarecido, mediante la combinación original de elementos de fábula y cuento de hadas, y rasgos expresivos de un momento de violencia y crisis". (CNN MÉXICO)

Habrá que leerla. Habrá que leer más a los colombianos. Por ahora me quedo con la certeza de que ese país superó una crisis tremenda de violencia a causa del crimen organizado. Y el resultado la están convirtiendo en literatura entrañable, que no se conforma con satanizar el tema, ni homenajearlo, sino con buscar otros modos de reflexionarlo, es decir, escribirlo. ¿Qué obras escribiremos los mexicanos cuando la violencia y crimen silenciado por el nuevo gobierno deje de ser tan común?, ¿con qué mirada, cómo vamos a interpretarlo en nuestra narrativa? Falta mucho para tener esta respuesta. 


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