jueves, 5 de junio de 2008

.175. El diálogo sigue:






Escritores como Xavier Velasco y Alberto Chimal se han metido, uno invitando a comentar, el otro casi hasta al horno de la cocina, en el diálogo sobre el compromiso del escritor con la sociedad o lo político. A mí el tema me parece que está tomando caminos sinuosos y hasta usureros. Y lo peor es que no se llegará a nada con ello. La discusión seguirá en un muégano, en ese mundillo cerrado que creamos los escritores desde un blog bajo la idea de querer que los reflectores nos iluminen. Es una lástima, en verdad. Todo esto puede llegar a conclusiones más inteligentes. En fin. Para ponerlos a tono les dejo en este post fragmentos de todo el dislate. Para leer completos los textos sólo denle click a los nombres. Espero, de todo corazón, ojalá se pueda, que esto tome un rumbo menos impertinente y chismoso. Repito: el deber de un intelectual es proponer salidas o soluciones a los problemas, no denigrar al otro porque no tiene la razón o porque es contrario a sus ideas. O porque le gano una beca al escandaloso. Si muchas son las ganas de estos escritores en arreglar el mundo y los conflictos de México, vamos, yo los apoyo, salgan de su biblioteca e inciten a su grupo de amigos que se la pasan cazando becas y premios a ir a los sitios donde está la pobreza y no existen los medios para que la gente de clase baja inferior tenga educación escolar. Vamos, la literatura les está quitando el tiempo.


El mundillo literario es 99 % mundillo y 1 % literario, recién ha dicho Carlos Ruiz Zafón. Temo que exageró. Ese uno por ciento parece demasiado. Siendo tan grande el mundo, no sé qué hace la gente encerrada en mundillos. Creo que es antihigiénico, en principio; amén de improductivo y con cierta frecuencia contraproducente. Pocas novelas me resultan en tal modo infumables como aquellas donde todos los personajes son escritores, y como cree el autor que es natural sólo saben hablar de temas cultos. No dudo que haya quienes encuentren cierto esparcimiento en el jueguillo díscolo de encontrar quién es quién y qué chismes se cuentan en aquellas novelas escritas solamente para el consumo de unos cuantos implicados. Habrá también quien logre divertirse conociendo la vida íntima de los cisticercos. Pero lo que es a mí me da terror la idea de acabar escribiendo para el consumo interno de una pandilla que vive en permanente torneo intramuros para saber quién tiene más ancha la cultura, o más grande la obra, o más larga la lista de amigos encumbrados.

Habemos quienes no servimos para eso. No es cuestión de principios, y ni siquiera de incapacidad, sino de vil pereza. Y tampoco es que allí falten los personajes interesantes, si más de uno practica la perversión de frecuentar mundillos e incidir en sus dimes y diretes. Conozco a varios grandes conversadores que pierden buena parte de sus encantos en cuanto pasan lista en el mundillo, donde las circunstancias les obligan a guardar esas formas que de otro modo se estarían pasando por el arco del triunfo. Hay en la mentirosa fraternidad de los mundillos culturales un tufo provinciano y defensivo que delata el horror al qué dirán en quienes menos tendrían que sentirlo. Cierto es que allí se mueven las pasiones, igual que se intercambian lealtades y se practica el trapecismo laboral, pero pasa que todos esos ingredientes servidos en un plato no siempre contribuyen a incrementar el apetito, ni alcanzan para calmar el hambre propia de quien trabaja en plena soledad y cuando sale lo hace en plan de murciélago. ¿Cuándo se ha visto que uno de estos animales chupe la sangre de otro de su especie? Esta sola objeción me basta para eludir el ambiente incestuoso de los mundillos. Por cochino, se entiende, Xavier Velasco Dixit.


1. No había visto esta anotación de Ira Franco en su blog El taza, pero ahora que la veo me parece de lo más interesante: discutiendo sus ideas sobre el estado de la literatura mexicana y la responsabilidad de los escritores, ha dado lugar a un debate que se propagó a esta nota en Never Neutral, el blog de Ernesto Priego, y también a otras bitácoras (un ejemplo está aquí, en el blog de Andrei Vázquez). Como verán, todo partió de Grandes Hits, la antología de narradores de los setenta publicada por Almadía. Mientras puedo darme tiempo para agregar algo bien razonado a esa discusión (que lo merece), dejo al menos la constancia de lo ya dicho, Alberto Chimal invitando al diálogo.

Ira:

Si el encuentro hubiera sido privado, claro que la oportunidad de abrazarse y felicitarse está chingón, ¿a poco no? Tomar con escritores fue a toda madre, pude compartir unos mezcales con un amigo, por ejemplo, y crear algunos lazos. Sin embargo se le convocó al público en general, y ahí estoy de acuerdo contigo. Opino que el escritor, si bien no tiene todas las respuestas ni es el salvador de la humanidad, debe comenzar a dialogar ante lo desconocido. (Esta carta la escribo como diseñador gráfico).

Estoy seguro de que hasta los escritores tienen una opinión como todos nosotros, pero, quizá por no comprometerse con nada, por temor a quemarse, por el miedo al ridículo, no la hacen pública y ponen el viejo escudo de que el escritor debe estar comprometido con la literatura. Por supuesto que sí, lo contrario sería el colmo, pero también deben preguntarse cosas que la gente normal se pregunta, ¿no es cierto? Ellos son los que piensan que el escritor debe ser sabio, intachable, cuando tiene que ser el más confundido de todos. ¿Entonces por qué el temor a externar su confusión?, ¿por qué subir pedos a la mesa?, ¿por qué el temor a equivocarse? Por un ego del tamaño del mundo que les hemos colocado. Resultado: ausencia de convicciones: un presente anodino: un futuro pusilánime, Andrei Vázquez apoyando los ánimos de la autora que inició todo esto.


No veo la diferencia entre la carta de esa mujer y su escrito, el que pegaron allá arriba, como para insultarme, lo cuál no me molesta, me hace gracia, ambos escritos se parecen mucho, cada quién habla como le va en la vida, no necesité jamás de la literatura para acostarme con alguien o ir de cama en cama, mi vida personal la conseguí en otros medios. No entiendo cómo personas que piensan así se atreven a criticar la actitud de otros, que es igual de patética ¿cómo es que pueden hacer ese tipo de cartas? en esa carta debió poner lo que piensa de la literatura, de sí misma, creo que alguien que piensa que la literatura sirve para acostarse con alguien que de otro modo no la o lo voltearía a ver, debería pensar dos veces antes de escribir cartas de ese tipo o incluirse en el circo, sería más honesto ¿será que no se leen? Todavía existen algunos que se atreven a decir que el crack es una mafia, ¿sólo el crack? (ni siquiera elegí estar en el pinche crack, me da igual, de todos modos soy una especie de prostituto) me da risa, se ve que les duele mucho que otros ganemos el triple o cuádruple sin haber agachado tanto la cabeza, por eso hice esos comentarios irónicos de lamesuelas y eso, no lo tomes tan personal, sólo quise responder las cartas, es todo. Referente a las críticas sobre el escritor no comprometido, repito, ¿será que no se leen? si están tan comprometidos ¡¿por qué soportar discursos de escritores denigrantes?! ¿no podrían llevar consigo una bolsa de tripas humanas y aventárselas No sé si seguiré leyéndote, no leo asiduamente blogs o algo en particular, como te comenté, llegué aquí por la carta. No le preguntaré a Yepez ni a Priego, no somos amigos íntimos, te mentí en eso, en lo que no te mentí es en eso de olvidar los nombres, soy muy distraído, una vez dejé mis zapatos en un hotel, Xavier Velasco refutando el tema de la carta.


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