jueves, 10 de mayo de 2007

.122.

Top 20
las novelas que han marcado mi vida.




















invitación:

Llevando acabo la publicidad blogera, los invito a participar en la convocatoria que abre Parcialmente Nublado. Hagan una lista en su respectivo blog sobre cuáles son las diez mejores novelas, libros de cuentos, películas, escritores, pintores, directores de cine, etc. que han leído en su vida. Esto ayuda a crear un intercambio de lecturas en la red, sin imposición de prejuicios o estándares.


para-rayos:

Soy un lector joven, en realidad. Así que no esperen mucho de mí. Hace unos meses cumplí cinco años en este oficio, y creo, los últimos dos fueron los que más me han fortalecido la médula crítica y creativa. De niño, cuando vivía con mi familia, nunca hubo libros, ni siquiera estantes. Mi padre fue un renegado y machista militar que nunca se interesó por la literatura, cuyo único interés era el dinero y construir aviones y portaviones de juguete. El más presente recuerdo que guardo de él, es el episodio en que descubrí, en uno de los cajones donde guardaba todos los objetos que trajo consigo del ejército, una bolsa con balas para ametralladora y una caja de condones. Fui reprendido semanas siguientes por la cólera más temible de mi padre, porque me encontró en el patio, cerca de los tanques de gas, quitándole el casquillo a las balas con un desarmador para extraer la pólvora. A mi padre le gustaban las matemáticas, la física y escribir cartas larguísimas a mamá, pero nunca la literatura. El primero libro que llegó a mí (a la edad de 16 años) fue de cuentos. Su autor, Edgar Allan Poe. Aún continúa a mi lado, como la luz de mi buró.

Con los años me he preguntado por qué comencé a leer y lo sigo haciendo. La razón capital tiene varias respuestas. La primera, desde niño he querido ser escritor. La segunda, más afortunada y entrañable, porque los libros me salvaron de la muerte, de un suicidio prematuro a las 16 años de edad. Las razones las omitiré. Pero cómo llegué a la actividad de lector, no. El primer libro que leí, su título lo dije líneas atrás, contenía los cuentos más extraordinarios que jamás he vuelto a leer. Me gusta comprar ese episodio con otro (similar si escribimos lectura como una actividad equiparable al amor) al proceso de enamoramiento. Leer a Poe, en la oscuridad de mi habitación, fue como besar por vez primera los labios de una mujer y descubrir que hay un mundo nuevo dentro de ella, un mundo al que te aferras para no abandonarlo nunca. Se trata, con otras palabras, de un desvirgamiento mental, donde los sentidos se elevan a su máxima potencia. Es, a comparación con la música, un erizarse de piel, un estremecimiento. Y se vive sólo para repetir esa experiencia no una, ni dos, sino hasta la muerte. Con el tiempo he encontrado, como dicta el proverbio de todo escritor, otros libros con la ayuda de los mismos libros. Pero siempre, como lo nombró Borges, "en la constante búsqueda de felicidad".

Sin más rodeos, este es mi Top 20 de novelas. En la selección traté de ser lo más honesto conmigo mismo. Se podrán preguntar ¿qué tiene en común estos libros? En realidad no gran cosa. Elegí novelas como Catchen in the ray, porque son de formación, del paso de la niñez a la adolescencia. Algo comparable con Coto vedado, la memorias de Juan Goytisolo y cómo se inicio en la literatura. Lo mismo sucede con el Palacio de la luna, aunque aquí se trata de la historia de Fogg, el joven protagonista que busca la estabilidad en la vida y cae en la desgracia como redención por varios motivos familiares. Algo que quisiera resaltar de esta obra, es su manera tan poética de dimensionar la soledad, y cómo los humanos cometemos tantos errores al igual que actos tan viles. Quizá bajo ese punto se puedan ligarse Plataforma, La invención de Morel, La edad de hierro, La velocidad de la luz, La mancha humana, Dinero, El libro de las ilusiones. Fleur Jaeggy es una anomalía es esta lista, puesto que la fuerza de los Hermosos años de castigos radica en su originalidad, su sensatez, su exactitud en la prosa, y los silencios que ocultan una gran descarga de dulzura amarga. Su lenguaje es tan conciso, tan delgado, que podríamos decir que estamos palpando seda cuando la leemos, pero a la vez espinas, por los conflictos entre sus personajes. Se puede notar que leo bajo la primicia de que los libros son móviles que nos conducen a conocernos como humanos, a trastocar nuestra cosmovisión. ¿Qué función tendría la literatura si no es esa, conmover? El común denominador de estas novelas, sería, sin más preámbulos, que yo las elegí, que son mías. Lamento que algunas novelas hayan quedado en el silencio, pero puedo decírselos sin miedo a detenerme, persisten en mi memoria como el más hermoso rostro de una mujer.


Nota antes de:


El orden de la lista no altera el gusto personal, ni tampo está escrita para alterar el de terceros.




01: El libro de las ilusiones, Paul Auster


















02: La edad de hierro, J.M. Coetzee.
















03: La velocidad de la luz, Javier Cercas















04: Memorias prematuras, Rafael Gumucio
















05: La mancha humana, Philip Roth
















06: El descubrimiento del cielo, Harry Mulish














07: Lodo, Guillermo Fadanelli















08: La invención de Morel, Adolfo Bioy Casares














09: Los detectives salvajes, Roberto Bolaño














10: Los hermosos años de castigo, Fleur Jaeggy














11: El lobro, el hombre y el bosque nuevo, Senel Paz














12: Dinero, Martin Amis















13: El palacio de la luna, Paul Auster















14: Plataforma, Michel Houellbecq















15: Abril quebrado, Kadaré
















16: Coto vedado, Juan Goytisolo















17: El móvil, Javier Cercas
















18: Si una noche de invierno un viajero, Italo Calvino

















19: Molloy, Saumuel Becket














20: The catcher in the ray, J. D. Salinger











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