lunes, 12 de febrero de 2007

.100.

Lita,

Dime que no me estoy volviendo loco,
deseo estar de nuevo en Canciones Tristes,
te extraño a ti y a Canciones Triste. Esto ahora es un recuerdo.
Aquí, en la ciudad, todo es apático: el clima, los transeúntes, las calles y la escuela, sobre todo la escuela. Los maestros son personas que se hacen pasar por maestros, personas que no saben lo que dicen. Algo me hace pensar que son un enclenque cuerpo con una cucaracha en el cerebro que los impera. En fin.
Esta ciudad es gris. Todo mundo camina como si odiara a todo mundo. Son recelosos. Apáticos. No hablo con nadie, Zacatecas, quiero nombrar esta trinchera, me ha tragado la lengua.
No he encontrado las razones de por qué no quise quedarme a tu lado, Canciones Tristes es un demonio danzando en mi cabeza. A diario pienso que debo tomar el primer avión para llegar a tu casa y no volver a esta ciudad y olvidarme de ella y lo que hay en ella. Pero siempre algo que me detiene: mi camisón de tortura: acudir a clases. Ayer fui al museo; descubrí una quijada de un mamut que llegó a habitar Canciones Tristes en el paleolítico. Busqué la manera de tomarle una foto, pero el guardia lo evitó.
Sobre tu nombre, no hay más remedio, para tener viva tu imagen, que inventarte varios nombres: Lita, oriunda de Sad Songs, ella (la mujer que tiene mi corazón atómico en sus manos). Lita, la amiga del Súper héroe, la niña del uniforme blanco.

Noticias de la trinchera,
un acercamiento a traer a esta ciudad un fragmento de Canciones Tristes.
U es una amiga que tiene planes de poner un salón de baile en el centro de la ciudad. Tiene la idea de que en él se hagan conciertos de bandas norteñas y sea una biblioteca donde se puedan hacer presentaciones de libros, entre otras cosas coolturosas. A mí eso no me interesa. Lo rescatable es que U me preguntó qué nombre podría ponerle a su salón y yo le propuse que Canciones Wapachosas, una variación del nombre de tu ciudad de origen, para tener un punto de vinculación, como un link que me lleve a otro link y así llegar hasta ti. No nos hagamos tontos: Canciones Tristes está a casi tres días de esta inane ciudad. Nada hará que nos acerque más que la correspondencia que hemos tenido y las preguntas que, según has descubierto, nos hacemos a diario: ¿Qué pasaría si tomo el primer avión, si lanzo todo ese fardo de responsabilidades para regresar contigo? ¿Qué pasaría si renunciara a todo por ti? ¿Qué sería de nuestras vidas?
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