lunes, 10 de marzo de 2014

La ciencia ficción es el campo donde los neuróticos como yo tienen cabida [entrevista a Ronnie Medellín]



Hablar de la ciencia ficción en el cuento siempre ha sido un tema poco común en México, donde predominan las inclinaciones por lo fantástico y lo realista. Hablar de la ciencia ficción imbricada con el relato de misterio es aún menos recurrente. Pareciera que el lector contemporáneo no busca a ambas en los libros porque asume que sólo son propias de los programas de televisión, las películas y los videojuegos. Pareciera que aquellos relatos de máquinas, androides y otros experimentos biológicos los han venido sustituyendo las bondades de la fibra óptica. Sin embargo, existen jóvenes escritores en México que cada vez se hacen más espacio con sus historias, explorando ese género y publicando libros encomiables. 
Ronnie Medellín nació en Veracruz en 1984, es guionista, adaptador y productor de cortometrajes, maestro de talleres literarios y escritor de ciencia ficción. Su libro Asesinos accidentes (Pictographia Editorial, 2013) es, si me apuran, la semilla de un escritor que se hará de fieles lectores del relato negro en un futuro. Y un compendio de seis cuentos urdidos por el futurismo, lo apocalíptico, el misterio y, de refilón, el realismo duro. La columna vertebral que los unifica es el ajuste de cuentas por parte de la mano ejecutora, siempre sorpresiva, del destino, “esos souvenirs baratos que la concatenación del tiempo te disfraza de espejismos”, nos dice el mismo autor.
Y más tarde leemos a un detective que investiga sin saber los amoríos rancios de una de sus ex. Una aliada, insurgente, perseguida, usada por un sistema futurista que controla y somete a los usuarios a través de artilugios parecidos a la fibra óptica, hasta que aparece Kuamis, un virus que se manifiesta como un sueño colectivo, una esperanza onírica.Una abducida por extraterrestres que toma la oficina donde se hacen trámites públicos, para contar su historia y convencer a punta de arma a sus captores de que es real, existen los extraterrestres. Una mujer que es asesinada por su marido por culpa del olor a chorizo que cocinaba todas las mañanas. Y un francotirador alienado por los programas televisivos que se prepara para eliminar a la humanidad con la boca de su rifle.   
En esta entrevista, Ronnie nos habla de su formación como escritor, de los autores que lee, la escritura del cuento, las plataformas virtuales, los proyectos en los que se halla trabajando y, sobre todo, de ciencia ficción. 


Joel Flores.- Muchos escritores jóvenes recurren a los talleres literarios para formarse y ganar lectores, a cursos, diplomados, incluso a maestrías en creación literaria fuera de México; otros, en cambio, lo dejan al aprendizaje individual, su biblioteca y las experiencias de vida que van acumulando. Cuéntanos sobre tu formación, ¿por qué empezaste a escribir y quiénes influyeron?

Ronnie Medellín.- Comencé a escribir por accidente, entre la nostalgia de haber dejado a mis amigos en Veracruz y la sorpresa de encontrarme otro tipo de amigos en San Luis Potosí. Aprendí a escribir, por decirlo de alguna manera, con libros de ciencia ficción y ensayos de filosofía, además de ser un internauta muy activo por ahí de finales de los años noventa. Mi primera fijación temática fue la realidad, gracias a Philip K. Dick, Robert Shickley, Franz Kafka y Mario Levrero. También estaba bastante influenciado por los comics que leía en esa época, de guionistas como Frank Miller, Alan Moore y Grant Morrisson. Hasta que publiqué en una revista del DF llamada “Los Avengers”, ahí conocí a Juan Beat y la literatura beat, cosa muy nueva para mí. Creo que ahí iniciaron mis ganas de seguir escribiendo. Sin olvidar mí gusto por el cine de horror y la poca literatura que había leído para ese entonces. Creo que mi formación fue un tanto inocente, para mí no existía el mundo editorial ni la idea de las grandes máquinas gremiales de escritores. Creo que hasta la fecha sigo creyendo que eso no existe.

JF.- Hablemos del cuento, sus entrañas, sus alrededores. ¿Podrías describirnos cómo lo concibes y qué autores te han ayudado a construir tu pericia como narrador?

RM.- El cuento debe de ser lo suficientemente corto para crear mundos complejos y enormes. Es el reto y lo hermoso de su formato. Para mí el cuento debe crear realidades como las de Philip K. Dick, mitos como los de Lovecraft y personajes complejos como los de James Tiptree y Roger Zelazny. El cuento es la piedra angular de mi literatura personal, me recuerda cuando compraba las viejas compilaciones de ciencia ficción de editoriales como EDHASA, Martinez Roca y Bruguera. Recuerdo con cariño el olor a viejo, las portadas psicodélicas y la sorpresa que me llevaba de un cuento a otro.

JF.- Leí Asesinos accidente a finales de 2013 y ayer, mientras revisaba mis apuntes para esta entrevista, reconocí entonces tu intención de reflexionar y enunciar la realidad social inmediata, sus víctimas, sus verdugos y los desbarajustes del sistema, gracias a lo apocalíptico y lo futurista de la ciencia ficción, pero con un toque de literatura negra, es decir detectivesca. ¿Por qué recurrir a la ciencia ficción para explorar la realidad que nos tocó vivir y no al realismo?   

RM.- La ciencia ficción es el campo donde los neuróticos como yo tienen cabida. Es el campo fértil de la discusión y de la filosofía, sin límites para la crítica y la reflexión. Creo que la ciencia ficción es una literatura que nos permite estar y al mismo tiempo explorar lo vasto de la mente. No quiero que me mal interpreten, creo que la literatura en general lo permite, pero la ciencia ficción tiene tan pocos limites que las letras fluyen de manera diferente, permite que un loco se convierta en cuerdo y que un sujeto cuerdo explore su propia locura. Creo que la nueva ciencia ficción permite más que nunca infectar de realidad la ficción (haciendo referencia de un artículo sobre Grant Morrisson). Y creo que ante todo, divierte y estimula la creación. 

JF.- Hay otros cuentos en tu libro que son un tanto absurdos en cuanto a tema, recuerdan a Beckett y rozan el realismo duro como las historias beatniks de William Burroughs. Un ejemplo es “Cuerpo sin vida olor a chorizo”, que narra el asesinato de una mujer a manos de su marido, porque el hombre odiaba el olor a chorizo con el que ella cocinaba. ¿Por qué ese salto de la ciencia ficción al realismo? ¿El libro fue escrito en diferentes etapas?

RM.- Hubo dos etapas en la escritura del libro. De hecho deseché muchos otros para que los accidentes convergieran en esta compilación. Es curioso, pero este cuento, en particular, es producto de una nota de periódico en España, lo que me pareció espectacular y algo jocoso. Obviamente de la realidad queda poco, pero perdura esa visión desesperada del ser humano en ciertos momentos. Lo incluí por su crudeza, pero también por su humor y su ironía. Además entretiene y la verdad… le tengo mucho cariño.

JF.- Asesinos accidentes salió a la luz gracias a la convocatoria que abrió en 2013 Pictographia Editorial para narradores jóvenes de Centro Occidente. Sin embargo, es común que narradores jóvenes no sólo batallen para finalizar sus proyectos literarios, sino también por publicarlos, ¿cómo encuentras las políticas de las editoriales comerciales o aquellas que están publicando a autores jóvenes?

RM.- Este y otros mundos son difíciles. Creo que somos muchos los que estamos produciendo en un país de lo que aparenta son pocos los lectores. No creo que las editoriales estén obligadas a publicar, pero creo que deberían estar más abiertos a leer propuestas al establishment editorial, como la ciencia ficción, el terror, detectives, algo más comercial. El mundo editorial exige vender, pero al mismo tiempo desecha lo que puede gustar. Por lo tanto la fórmula de pocos lectores, poca promoción y la reducción de aceptar propuestas sólo nos va a llevar directo a un uróboro editorial. Ahora, los medios actuales y el talento temprano me parecen muy interesantes. Creo que ahí está el futuro.

JF.- ¿Publicarías alguno de tus libros en medios electrónicos, apostarías por el e-book, por ejemplo?

RM.- Me considero alguien que está abierto a los medios electrónicos, de hecho así comencé con el viejo blogspot en el 2001. Tengo un proyecto que no he podido terminar, en el cual quiero mezclar la literatura, la hipertextualidad, las ciudades y el software libre. Espero tener algo para este año. 

JF.- Me suena a la teoría de la novela total y el relato como artefacto, donde convergen varios géneros y sistemas en una plataforma al servicio de una historia. ¿Podrías hablarnos más sobre ese proyecto?

RM.- La idea inició desde el 2001 y se ha ido enriqueciendo con las nuevas apps móviles y de redes sociales. Pretendo utilizar a San Luis Potosí como un escenario en el que el lector puede interactuar desde el relato, la geoposición y el lugar mismo. Relatar acciones y personajes, bajo el canon fantástico, dentro de la misma ciudad, vista como una entidad viva que interactúa con el transeúnte a partir de sus adoquines, grafitis, vagabundos y sin fin de códigos que ha dejado la gente con el pasar del tiempo.
Al principio, este proyecto sólo buscaba relatar la ficción en un mapa de la ciudad. Con el tiempo y la influencia de escritores como Morrison (The invisibles), Warren Ellis (Planetary), Carl G. Jung (el hombre y sus símbolos) y otro par que están fuera del canon literario y científico, como Aleister Crowley y Eliphas Levy,  la idea ha cambiado y busca que la ficción se mezcle con la realidad a partir de mitos y códigos de la misma ciudad. Este proyecto lo he hablado con cuates potosinos y existen elementos que han desarrollado Carlos Guevara y Juan Carlos Montes que yo he “tomado prestados” para mí.
Por otro lado, me gustaría que el resultado del proyecto no sólo sea un e-book o una bitácora virtual, sino que fuera más allá y que la gente tome sus calles, símbolos y personajes, y tome conciencia de aquello que le hace falta.

JF.- Vamos a cambiar la dinámica de la entrevista. Te lanzaré un par de nombres de escritores y palabras. Tú me responderás con una frase sucinta sobre qué opinión tienes de ello.

Imaginación: “Mi mundo”
William Burroghs: “La palabra es un virus y tiene mucha razón”
México: “El futuro de la ciencia ficción (como metáfora y como movimiento)”
Philip K. Dick: “Ese tipo loco que al paso de los años se ha convertido en todo una predicción y en el inicio de mis letras”
Francisco Tario: “El ejemplo de los marginados literarios”
San Luis Potosí: “Es para mí la ciudad ficción por excelencia, una contradicción constante que me inspira demasiado”
Ray Bradbury: “El poeta de la ciencia ficción”
Charles Bukowski: “Me enseñó a observar lo sorprendente que es lo cotidiano”
Realismo: “Una contradicción constante”
Rafael Bernal: “¡Pinche Rafael! El escritor de unas de las novelas más importantes de México”

JF.- En tus cuentos veo no sólo un imaginario norteamericano que fluye, pero tropicalizado a la mexicana. Pero también hay reminiscencias del comic y del cine. ¿Qué tanto ha influido esta disciplina en tu literatura? ¿Crees que el escritor deba echarse mano de ambas cosas para crear? 

RM.- Por su puesto. Soy parte de esa generación que inició en el mundo narrativo a través del comic y el cine. Es para mí imposible despegarme de esas dos grandes influencias. Escribo con un soundtrack en la cabeza, con planos y contra planos estáticos como un comic. Una de las influencias más grandes que tengo en todo lo que hago es el comic “Batman Arkham Asylum” de Morrisson, “Swampthing: american gothic saga” de Moore y “Blade Runner” de Ridley Scott. Además durante años escribí varios guiones de cortometraje y largometraje, sin contar los intentos fallidos de guiones de comic sobre Jung, Freud y la magia. ¿Qué más puedo decir?

JF.- Me gusta saber qué y cómo están leyendo los escritores jóvenes nacidos durante la década de los ochenta en México. ¿Sueles leer a escritores de tu edad o prefieres alimentar tu imaginario con las obras clásicas y extranjeras?

RM.- La verdad leo lo que me caiga en las manos. Siempre estoy leyendo clásicos de ciencia ficción y terror. Mucho de James Elroy, Joe Hill, William Gibson y Theodore Sturgeon en los últimos meses. En los últimos años me interesado en leer todo lo escrito en fanzines y blogs de gente totalmente desconocida. Hasta la fecha me cuesta leer autores latinoamericanos clásicos.

J.F.- ¿Podrías hablarnos sobre qué proyecto literario trabajas actualmente, otro libro de cuentos, una novela?

R.M.- Estoy a punto de publicar otro libro de cuentos con la editorial potosina Torbellino. Dejo un poco el humor y las gotitas de realismo, me adentro más en el suspenso, misterio y terror. Sin alejarme de la ciencia ficción y los detectives. Acabo de concluir una novela de corte policiaco a la mexicana, con un poco de magia, demonios y mucho blues. Este proyecto está todavía esperando veredicto.


La entrevista también se puede leer en La Gualdra  (139), La Jornada Zacatecas.


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