martes, 29 de diciembre de 2009

.218.



Milorad Pavic Murió el 30 de noviembre de este año, y apenas hoy me doy cuenta de ello. No tengo mucho qué decir. Sólo que es mi novelista favorito. Que lo considero uno de los escritores que más le han aportado ideas substanciales a la literatura universal. Y que, a pesar de que sólo he leído un par de libros de él (Pieza única, Siete pecados capitales y Diccionario jázaro), es de los pocos escritores que muy difícilmente el tiempo hará que olvidemos. Su ingenio para construir tramas y estructuras narrativas tan hilarantes e innovadoras, su apuesta tan peculiar por fusionar géneros narrativos y temas universales (con Pavic no se sabe si estás leyendo textos fantásticos, extraños, hiperrealistas o una novela psicológica o detectivesca), y porque desde su idioma y cultura (serbia) construyó una nueva cosmovisión de la literatura no lo reafirmaran cada vez que lo leamos o releamos. Pavic, junto a Borges y a otros, es y será el maestro de la experimentación con hipertextualidades, autotextualidades, intertextualidades, el ficcionar la misma ficción y desarticular el tiempo de manera que el pasado, el presente y el futuro sean un sólo hilo conductor inalterable. Con su obra nos ha enseñado a pensar que esas herramientas, esos artificios, nunca serán anacrónicos y siempre estarán disponibles como armas fieles a la hora de experimentar con la narrativa. Creador de personajes tan peculiares, de temas casi únicos, Pavic seguirá con nosotros. Leamos lo que leamos en el presente, o en el futuro. Bien sabemos que sus libros rebasan la misma línea de la muerte para que sus lectores tengan a su lado esas historias que él construyó como una maquinaria de relojería más que prolija, más que perfecta.

Larga vida a Milorad Pavic y a su obra.





Publicar un comentario
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...