martes, 2 de junio de 2009

.205.




Los días que siguen

Lunes


Sólo pude dormir tres horas. Claro que estuve en la cama y luché contra aquello que no me deja dormir. La cama no es mi aliada. Prefiero bañarme. Leer un poco en el mirador de la casa. Subo las escaleras. Me acomodo frente a la ciudad. Tengo el libro en las manos. El calor me cala en todo el cuerpo. Cualquiera podría decir que los 42 grados centígrados de este día nos pueden convertir en un fiambre en llamas. A falta de agua, se me ocurre coleccionar frases que hablen de la lluvia. Hoy conseguí dos: “Una gota de lluvia tiembla en la enredadera. Toda la noche está en esa humedad sombría. De repente la luna la ilumina”. (José Emilio Pacheco). “La lluvia devuelva la noche. Un pensamiento se agarra a las gotas tocando por la aprobación”. (Juan Gelman).


Lunes a media tarde


Voy a la biblioteca.

Saco dos libros de Tobias Wolff y los Diarios de Cheever. Por fin. Sólo me faltaban los diarios para leer por completo la obra del maestro. Camino con rumbo a la casa. No paro de sudar durante el camino. En la casa, me pongo a leer en el sofá Voltaire que está enfrente de la ventana que da al jardín. Al tercer relato de Tobias caigo rendido. Por fin dentro de las aguas del sueño, tan frescas, tan reconfortantes. Me despiertan a los pocos minutos las canciones de los Red hot. Es Xaby. Lleva toda la semana con ese mismo disco. Lo pone a todo volumen en los alta voces. Ya, ya quítalo, ya nos dimos cuenta que existes, le grito. Pero no me escucha. Me voy a mi habitación. Me encierro bajo llave y me aviento a la cama. Un raund más, quizá el último del día. Mañana, todo será normal, tú y yo seremos amigos, y podremos caminar juntos por la calle donde la señora gorda y con mandil nos vende los churros y el chocolate. Visitaremos la otra parte de la muralla, y veremos la cara vieja de Averroes.


Lunes por la noche


¿Cuánto he dormido? La campana me ha despertado. No sé si pararme a cenar o simplemente no hacer nada. Decido bajar. En el comedor ya están todos. Me sirvo arroz y salsa de tomate. No me termino la comida. No tengo mucha hambre. Me vuelvo a la habitación. Enciendo la portátil y veo El lobo. Me quedo dormido escuchando voces desconocidas.


Martes por el medio día


No escuché la campana. Por lo tanto no bajé a desayunar. En la misma cama leo un relato de Tobias Wolff. Afuera de mi ventana se escucha el trino de las aves, los gritos de los niños que están en la escuela al lado de la casa. El relato de Tobias es sobre unos chicos fumadores que estudian en una anodina escuela. Lo termino de leer. Bajo a la biblioteca con ganas de escribir. Creo que ya se llenó el pozo. Ya podré dejar las cuentas en claro con los que me las piden. En la carcasa de mi portátil encuentro:

Hay una cámara en la ventana del edificio justo detrás de ti y creo que te han estado grabando.

Be carefull, my friend.





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