viernes, 29 de mayo de 2009

.201.





El tablón de salvación



Por primera vez en este blog, creo, se va a escribir esta frase: estoy feliz. Sí, sí, así como lo leyeron, e-s-t-o-y- f-e-l-i-z-. No tengo ni un quinto en el bolsillo pero lo estoy. ¿Por qué? Pues porque ya di el primer paso. ¿Cómo? Sí, ya estoy más allá que para acá. Me refiero a que ya terminé el borrador del proyecto. Escribí nueve relatos. Sí, relatos. Escritos bajo la máxima que dicta Javier Cercas: “todo relato parte de lo real, pero establece una relación distinta entre lo real y lo inventado”. Es decir: todas las piezas que propongo tiene el soporte de partir de una realidad "real" y latente como es el narcotráfico en México (sobre todo en mi ciudad de origen, donde nací) para nutrir otra que las refleje con las características de la ficción pero sin traicionar los hechos reales. Muchos dirán después de leer esto. Hay, otro narco realista, hay otro fronterizo. Y yo les responderé, no, estos relatos nacieron en España, lejos de casa, y los escribió alguien del bajío, alguien del centro. Aún así la globalización y la literatura desde hace mucho tiempo que le rompieron la boca a los localismos y a las fronteras: norteños, defeños o sureños somos lo mismo. Lo que nos une es la condición humana, lo que pasa en el país.

Las razones que me motivaron a escribir este proyecto es que México se está viniendo al carajo, y de que Zacatecas es uno de los estados que más lo está resintiendo. No soy chovinista. Tampoco alarmista. Me duele lo que está pasando en país. Hay pruebas de sobra para argumentar lo que digo. Por ejemplo: los más de 50 presos que se fugaron del Cereso semanas atrás con la ayuda del cuerpo policíaco; el mandato obtuso y hasta ignorante por parte de la gobernadora que lleva las riendas en Zacatecas; la terquedad mediocre de Calderón al seguir con su guerra contra el narco. ¿Aún no se entera que al cantarle la guerra al crimen organizado es como si se la estuviera cantando a los civiles? No porque estemos del lado de los que delinquen, sino porque los dañados, lo que reciben los golpes, somos nosotros, los alejados, los que no tenemos absolutamente nada que ver con ellos.

Los nueve relatos se escribieron bajo el influjo de dar a conocer algunos daños colaterales que causan el narcotráfico, la inseguridad y la violencia en México. Ninguno relato busca el victimismo ni está bañado por la fórmula de lo moralizante, sino más bien pretende evidenciar los soportes, muelles o goznes sociales y políticos que están provocando esto. Cada relato se escribió bajo la incertidumbre de querer mostrar el meollo de todo conflicto bélico: en todas las luchas, sean o no armadas, verdugo y víctima están igualados por la catástrofe.

El primer borrador ya está terminado.

Ahora me ocuparán las correcciones y el orden estructural o acomodo de los relatos. Pero estoy feliz; mi país se está desgañitando por los uppercuts del narco y sus obtusos gobernantes. Muchos lo resentimos, pero hay que sacar aplomo, salir con los puños bien cerrados y enfrentar lo que hay y lo que viene con lo que uno está aprendiendo a hacer o ya sabe hacer: escribir. Escribir.






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