sábado, 14 de junio de 2008

.NADA.


Sostenía yo maquinalmente el bolígrafo apuntando hacia las cosas. Cuando me di cuenta, lo desvié de inmediato en otra dirección, en la que no había nada.

Peter Handke. El peso del mundo.


El vacío llega a ser sólo un buen pretexto para escribir un cuento.

Vila-Matas. Exploradores del abismo.



No hay ninguna dirección de la rosa de los vientos que Kleist. El eterno solitario, no haya seguido; no hay ninguna ciudad de Alemania en la que Kleist, el eterno solitario, no haya vivido. Siempre está en camino… ¿Qué es lo que arrastra a Kleist a esa eterna peregrinación? ¿Qué se propone? La filología no basta para explicarlo… Todos ellos sienten dentro de sí el terrible látigo de la inquietud, la intranquilidad perpetua, la trágica inestabilidad espiritual… Pero para destruir ese demonio interior que los domina, no pueden hacer nada más que destruirse a sí mismos.

Stefan Zweig. La lucha contra el demonio (Holderlin, Kleist, Nietzsche).



Ordené traer mi caballo del establo. El criado no me entendió. Fui yo mismo al establo, ensillé el caballo y me monté en él. Oí una trompeta a lo lejos, pregunté al criado su significado. No sabía nada ni había oído nada. Me detuvo en el portón y preguntó: “¿Adónde cabalgas, señor?”. “No lo sé”, le dije, “Fuera de aquí. Siempre fuera de aquí, sólo así podré llegar a mi meta.” “¿Así que conoces tu meta?”, preguntó. “Sí”, respondí, “acabo de decirlo. Fuera de aquí, tal es mi meta.”

Franz Kafka. La partida.



¿Qué temía? No era temor, no era miedo. Era una nada que conocía demasiado bien. Era una completa nada y un hombre también era nada. Era sólo eso y todo lo que se necesitaba era luz y una cierta limpieza y orden. Algunos vivieron en eso y nunca lo sintieron pero él sabía que todo eso era nada y pues nada y nada y pues nada. Nada nuestra que estás en nada, nada sea tu nombre nada tu reino nada tu voluntad así en nada como en nada. Danos este nada nuestro pan de cada nada y nada nuestros nada como también nosotros nada a nuestros nada y no nos nada en la nada mas líbranos de nada; pues nada. Ave nada llena de nada, nada está contigo.


Ernest Hemingway. “Un lugar limpio y bien iluminado”.

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