domingo, 29 de julio de 2007

.141.

"grito ahogado en el cadalso"



"el mecanismo de la memoria"






"la rosa de las bocas"




Resquicios interiores, la insistencia de los recuerdos
(texto que abrió la exposición del pintor Néstor Medina)






Recuerdo/Memoria:
Resquicios interiores oscila entre dos interpretaciones personales: la deformidad de las imágenes causadas por el olvido, y la distorsión de las imágenes gracias a la imaginación. La imagen como un conjunto de objetos, personajes y episodios que suceden en la cotidianeidad o en los sueños y se transforman en estas piezas pictóricas como símbolos que nuestra memoria e imaginación podrá identificar: la pared descarapelada, la cortina vieja, el vidrio roto, la madera hinchada, la tinta sobre la tela raída, la lágrima infantil al caer al suelo, el caballito de madera de la infancia, el granero donde lográbamos desfogar nuestra amargura, la cita en la azotea como nuestro primer encuentro amoroso y el desequilibrio invernal sin aviso previo.
La memoria, como se logra descifrar en uno de los cuadros de esta colección, muestra un mecanismo delicado: almacena fragmentos del tiempo. Fragmentos que se convierten en recuerdos y se abultan en las filas doradas de nuestra mente. Recuerdos que se compactan y se agolpan en un sólo recuerdo para conformar Resquicios interiores.

Por ejemplo/configuración de varios recuerdos en uno:




En “Camino a Nostic”
tuve la “Sinopsis de un encuentro”
conocí “La rosa de las bocas”
en un “Paseo dominical”
lo llevo en mí como un “Último presente”
“Un grito ahogado en el cadalso”
Conocimos a “Un burro de dos mundos”
y lo capturamos con la ayuda de un “Tripié bajo un cielo de verano, una postal para Lilia”
El “Desequilibrio invernal” nos tomó por sorpresa
Nos refugiamos en “La luz interior de un granero”
como dos peses desprotegidos en una “Pecera de cristal”
Influidos por una larga “Sinfonía batracia”
formamos el “Resquicio de un camino interrumpido”.


Yo/tú, mi rostro en tu rostro:
Para disfrutar Resquicios interiores el espectador tiene que poner de sí. Nestor Medina nos invita a adentrarnos a esta colección de veinte cuadros como si se tratara de un bosque minado por símbolos escondidos. En cuanto menos lo esperemos saldrán a flote para convertirse en lo que nuestra imaginación pueda descifrar. Nestor no utiliza formas definidas, ni una intención por adentrar a su público en una figura humana. Su propuesta es crear personalidades y espacios vacíos para que cualquiera pueda ocuparlas o ocuparlos. Este sistema creativo está vinculado con las teorías de cuando emisor y receptor se funden para ser uno solo: la imagen siempre va adoptar la forma que el espectador quiera interpretar o el personaje que quiera ser. No existe obra si el espectador no descifra el mensaje del creador. El artista en el lugar del 0tro. Aventurémonos a pensar que Nestor Medina le otorgó un sentido preciso a su obra, pero no único. El espectador siempre va a completar mentalmente la figura que terceros le invitan a ver, y así ser parte del otro.
Ecos ajenos en tu voz:
En Resquicios interiores escuchamos la voz dulce, alegre y codificada de tres artistas: el realismo pictórico y las tonalidades alegres de Chagall. El geometrismo no muy explicito y difuminado de Picasso y la expansión y deformidad de figuras de Lilia Carrillo. Las voces se unen para crear una sola melodía. La melodía mágica y alegre de Resquicios interiores. Hay una justificación velada. Los cuadros de Nestor se perfilan en esta máxima: cualquier creador, por más talento que se jacte de tener, siempre terminara bebiendo, de manera directa o indirecta, de los elixires de sus antecesores. No olvidemos que esta es la historia del arte: la tradición está para ser retomada, jugar con ella, obviarla y configurarla en la actualidad con un estilo propio, individual. De lo contrario, cualquier creador está condenado a repetir los moldes que nunca se atrevió a conocer y a vivir con una voz indefinida.
La apuesta de Nestor apunta a tener una voz propia entre los ecos que la cubren. A pesar de que es su primera exposición individual, el aroma de estos cuadros es agradable: persiste en invitarnos a hacer un viaje a nuestros recuerdos y ha recordarnos a que el humano esta construido por ellos.
Larga vida a nuestros Resquicios interiores.




Joel Flores
19 de julio de 2007
Zacatecas Zac.


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