martes, 29 de mayo de 2007

.125.


.Top 20, los cuentos que me
han mostrado el arte de narrar.



















Antes de dar la lista, quisiera compartir algunos puntos que aclaran mis preferencias. Soy un adorador del cuento y con la teoría que he leído sobre él. mis gustos se han visto motivados por estos intereses: la experimentación con el estilo (las formas de contar una historia) y la estructura narrativa (la construcción del andamiaje que ayude a soportar la historia); y la innovación en cuanto lo que se cuenta (los artificios y registros narrativos que darán vitalidad a la trama). Estas preferencias han sido guiadas por toda crítica impresionista que puede ejercerse por cualquier lector sin un acervo teórico personal, más que el del gusto y la experiencia. Más afondo, me agradan los cuentos que logran los siguientes objetivos: manejar un lenguaje claro, fresco, cuya trama que plantea sea bien desarrollada de principio a fin; historias que trastoquen mi cosmovisión del mundo (el insuperable molde del tema de amor y muerte); que vislumbren de principio a fin; que mezclen la estructura del cuento tradicional con la del cuento actual (una suerte de caja de resonancia que une una o más voces narrativas); y que logre trasmitir la sensación que experimenté la vez primera que leí el cuento que me ancló a la literatura.


Sin más preámbulos, este es mi Top 20 de cuentos. El orden que leerán a continuación no es jerárquico. Los autores no están presentados por el orden que manda la historia del cuento.



01: “La caída de la casa Usher”, Edgar Allan Poe
Cuento que combina el misterio y lo tétrico en una familia que está por desaparecer
por motivos alejados a una explicación médica. Los escenarios y atmósferas de esta narración son muy particulares en cuanto el estilo de Poe: atmósferas opresivas, densas. Y los personajes son herméticos y silenciosos. Es de suponerse que en el escenario del cuento, la casa Usher, habitan todos los personajes que Poe creó con sus cuentos, y que en ella se concentra todo su imaginario. Es un suponer, repito.


02: La nariz, Nicolai Gogol

Cuento cien por ciento humorístico, jocoso, donde imaginación y oficio se funden para darle vida a un objeto aparentemente inanimado, como lo es una nariz, fuera del cuerpo humano. El tema de este cuento no sólo es fantástico, sino una atinada crítica social a las clases sociales de finales del siglo XIX.


03: “La casa de Asterión”, Borges

Es inevitable descartar a Borges de esta lista, pero en mi caso como lector, soy menos ambicioso y me intereso más por este mito configurado a la actualidad; la mejor y más triste representación del Minotauro, dotado de sentimientos humanos y una visión del mundo equiparable a la que tiene el adolescente cuando quiere liberarse de todo lo establecido y termina como víctima por culpa de sus ideales.


04: “Casa tomada”, Julio Cortázar

Si me preguntaran qué cuento he leído más en mi vida, podría colocar esta pieza en la lista y decir que es una de las mejores aportaciones a la tipología de la ambigüedad, como un fractal del género fantástico; es más terrorífico y desconcertante lo que se no se nombra que lo que se nombra. La trama de este relato es: cierto personaje que aterra a todo lo que esta a su paso, cuya identidad nunca es revelada, provoca que los habitantes de una casa la desalojen y se terminen qué los hizo actuar así.

05: “Hazme el favor de callarte, por favor”, Raymond Carver

Uno de los mejores narradores que ha enunciado los conflictos matrimoniales y familiares es Carver, el maestro de los Short Cuts, el que le rindió un homenaje casi único a Chejov con “Tres rosas amarillas”. Este relato muestra cómo una pareja de casados, en una charla después de la cena, llegan a desunirse por culpa de los celos.

06: “Máscaras venecianas”, Bioy Casares
Bioy era un inventor, un maestro de la trama, y yo no supe cuál era el verdadero tema del doble y los clones hasta que no leí este cuento que, más que pertenecer al género fantástico, se configura en la variable de lo extraño. Sus temas, el desamor y lo pesado que se muestra olvidar a una mujer vislumbran en este cuento. Algún día, si llego a ser un buen narrador, debo confesar que le debo tanto a Bioy Casares que no lograría pagarle con nada del mundo. Te extraño tanto, señor Dandi.

07: “Música concreta”, Amparo Dávila

Amparo Dávila es una de las narradoras que tuvieron contacto con la generación de Medio siglo y, por buena suerte, es la menos nombrada. Secretaria de Alfonso Reyes, sus cuentos, al igual que algunos de Cortázar, manejan varios fractales que nacen de lo fantástico: lo extraño, la ambigüedad, y lo sobrenatural. “Música concreta” es una alegoría a lo tortuoso que puede convertirse la infidelidad de un hombre a su pareja y como la inseguridad y los celos pueden acabar con la parte engañada, a esto agréguenle un toque de buena imaginación, como introducir a una mujer que se convierte en sapo a ciertas horas de la noche.

08: “El fluir de la vida”, Ricardo Piglia

Piglia es uno de los precursores del cuento como artefacto; el personaje que traza varias historias y las cruza durante la narración, como si fueran una especie de nodos interconectados. La primera vez que leí esta pieza supe cuál era mi camino como lector; leer cuentos que experimentan con la trama. Piglia es una especie de mago de la trama que nunca deja de sorprender; intercala la experiencia lectora y los artificios narrativos con la manera de contar una historia y, a la vez, las máximas principales de cómo se debe contar una historia, por ejemplo: “Lo importante no es capturar la realidad, sino su sentido”.

09: “Cordero asado”, Roald Dahl

Aparte de su perfil de narrador de historias para niños, Dahl también es un narrador de historias para no tan niños. Este cuento, incluido en sus Relatos de lo inesperado, es una perfecta pieza de cómo se debe contar una trama sin recurrir a ningún artificio más que el del silencio, que sólo deja entrever los detalles que más importancia tendrán al final de la historia.

10: “Ultraje”, Álvaro Enrigue

Muchos conocen a Enrigue por sus novelas, yo sólo por sus cuentos y porque es un maestro del lenguaje. Esta pieza, cuya historia está ensamblada en los suburbios de una ciudad de EU, es una representación de cómo un recolector de basura alcanza la otredad conforme va leyendo un compendio de libros viejos sobre piratas que alguien tiró a la basura.

11: “Una muñeca de carne y hueso”, A.M. Homes
Hace apenas unos años no sabía quién era Homes, hasta que leí una antología de narradores norteamericanos que compilaba esta pieza como una muestra de lo más sobresaliente de la nueva generación de escritores de aquellos rumbos. Este cuento es una historia desorbitada, acida, cuyo amorío del personaje principal con una muñeca Barbie rebasa los limites de la cordura.

12: “Euroescoria”, Irvine Welsh

Un cuento violento, cuyo personaje cínico llega a ser sorprendido por algo que le desgracia la vida.

13: "Una botella de plata", Truman Capote
Talento, una pieza llena de talento narrativo. Su argumento es sencillo: un chico pobre que se gana una buena cantidad de dinero apostando qué cantidad de monedas supone que tiene una botella que reposa encima de la Rockola de un restaurante de pueblo. Lo que conmueve en este cuento, y otros más de Capote, es la manera en cómo se nos cuenta.



14: Carnet de baile, Roberto Bolaño
En esta lista no puede faltar uno de los cuentos más imperfectos y sugestivos como lo es "Carent de baile", historia que trata cuando Bolaño llegó a México después de salir de Chile, tras la muerte de Allende.


15: “Señales captadas en el corazón de una fiesta”, Rodrigo FresánUn cuento mutante, en cuya historia aparece Narco Polo, una tortuga ninja, una mujer que cae accidentalmente a una piscina, un Party-animal y un juego en clave en donde la cocaína es la protagonista y te reta a la siguiente actividad: raya, raya, raya...


16: “La calle Oslo”, Óscar de la Borbolla

¿Alguna vez se han imaginado que en la otra punta de su ciudad vive una persona igualita a ustedes?


17: “La esposa del boticario”, Anton ChéjovUn hombre amargado, una mujer que los soldados rusos desean, un final desconcertante.

18: “Orgasmógrafo”, Enrique Serna
Un cuento futurista cuya dominante es el sexo y cómo es visto por la sociedad. Un cuento que delinea una crítica social acida, mordaz y hasta solemne.


19: “Juanito y las habichuelas mágicas”, Hans Cristian Anderson
El argumento todos lo saben, aunque en las caricatura y en los libros para niños donde el personaje principal es el ratón Miguelito, lo que cuenta para mí en esta pieza es la ternura y la muestra de valentía e ingenio que descubrimos en Juanito, al robar la habichuelas.


20: “La ciudades sutiles”. 5, Italo Calvino

Para Harold Bloom Las ciudades invisibles, de Calvino, es un libro de cuentos, para mí también, de lo contrario, no hubiera aparecido en esta lista. Octavia, personaje del pequeño cuento, es una de las ciudades más sutiles de la imaginación de Marco Polo, y es un orbe soportado por una telaraña en el vacío, entre dos montañas imponentes que crean una alegoría de la creación del cuento soportado por dos delgadas líneas, que podemos llamar, los invito a imaginar un poco: la primera, la imaginación; la segunda, el oficio de saber controlar las palabras.
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